
El joven cantor
comprende que ha sido atrapado
por la brisa del amanecer
tras unos ojos oscuros
que desbordan agradecimiento,
y ha recibido un regalo:
reconocer que la vida
es puro nawal, don.
Por eso coge de nuevo su guitarra,
y canta con todo el alma Ojalá.
Para despertar el nuevo día,
porque hoy también es posible,
siempre, todavía.

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